¿Inquisición Contemporánea?

La historia humana a veces asusta. Hace muchísimos años se castigaba a las personas que fallaban o que iban en contra de la doctrina de la iglesia de muchas formas. Haya sido por un pecado o por una diferencia de pensamiento, éstos ya estaban destinados a morir o a vivir en tortura toda la vida. Queda claro que los valores de la tolerancia, el perdón y la gracia no existían. Esto fue parte de la inquisición: una época muy oscura en la historia eclesiástica. Pasaron muchos años para que esta práctica se terminara y así poder implementar la gracia que el sacrificio de Jesús trajo al mundo. No es algo desconocido que Jesús vino a cambiar la forma como los humanos se trataban unos a otros, y claramente, Él vino a fundar una iglesia como la que Él espera: practicante de la gracia, misericordia, perdón, restauración y sobre todo amor.

Sin embargo, me pregunto hoy: ¿Será que la inquisición regresó? Muy bien, es cierto que ya no se tortura físicamente a nadie ni se ven en las calles personas ensangrentadas en sufrimiento y dolor por algún pecado o error. No, ya eso no se ve, al menos no en esas magnitudes. Pero… entonces ¿qué tipo de inquisición se vive hoy?

Es simple. Veamos el comportamiento humano alrededor, sobre todo en las iglesias, y podremos distinguirlo. Si alguien falla, comete pecado, o se equivoca, simplemente la solución es señalarlo, criticarlo, trasquilarlo moralmente y casi que desterrarlo. Ya esa persona queda con la etiqueta negativa de su error y en lugar de que alguien lo levante y le ayude a reponerse, simplemente se cree que no tiene remedio y se le aísla del grupo y aún muchas veces de la congregación. Claro, no se puede generalizar. No todas las personas reaccionan como los inquisidores, sin embargo, esos son muy pocos. También es cierto que a muchas personas que fallan se les ofrece ayuda y no la reciben por diferentes razones, pero lo que ha estado sucediendo es que ni siquiera se ofrece la restauración en estos tiempos. Así de fácil: “Fallaste… ¡Estás mal!” Y luego de eso… ¿qué?

En este caso, ¿qué haría Jesús? No lo imagino tomando una piedra para lanzarla de primero a la mujer adúltera, ni tampoco rechazando a Zaqueo por su condición social, mucho menos crucificando a Judas junto con él. ¡En lo absoluto! Jesús hizo todo lo contrario. Cuando alguien fallaba, él era el primero en ofrecer su mano para levantarle. Por eso él fue el único que quedó con la mujer adúltera dándole otra oportunidad, él fue el único que quiso visitar a Zaqueo en la intimidad de su hogar con el fin de llegar al corazón de él y mostrarle la salvación, él fue el único que amó a Judas hasta su último respiro en la cruz. Creo que Jesús era y es enemigo de la inquisición espiritual y moral que se vive en nuestra sociedad, en nuestras iglesias.

Es tiempo de dejar de ver a los que fallan por encima del hombro. La palabra de Dios dice: “1 No juzguen a nadie, para que nadie los juzgue a ustedes.2 Porque tal como juzguen se les juzgará, y con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes. 3 »¿Por qué te fijas en la astilla que tiene tu hermano en el ojo, y no le das importancia a la viga que está en el tuyo?4 ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Déjame sacarte la astilla del ojo” , cuando ahí tienes una viga en el tuyo?5 ¡*Hipócrita!, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás con claridad para sacar la astilla del ojo de tu hermano”. Mateo 7:1-5

Así de claro y directo fue Jesús cuando dijo estas palabras. Así de claros y directos deberíamos ser los que le seguimos. Ya basta de pisotear al que cae y ver quién es mejor o peor. Esa no es la voluntad de Dios. Su voluntad es agradable y perfecta. Por eso dejó escrito el mayor de los mandamientos: “34 Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros”. Juan 13:34

Todo se resume en una sola cosa: AMOR. Si no somos capaces de tener amor los unos por los otros, A PESAR de sus errores y pecados, no podemos seguir a Jesús. Estaríamos siguiéndonos a nosotros mismos. La iglesia de Cristo ha fallado, es cierto, pero todos los días hay esperanza de enmendar nuestros errores y demostrarle al mundo en lo que creemos: en el amor de Dios hacia todos y cada uno.

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de Lizzy Rojas