Dije sí…

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Tal vez no he viajado a ningún país, tal vez no he cambiado de modelo de carro. Tal vez no tengo mil seguidores ni en Twitter ni en Facebook, de hecho no tengo Facebook. Tal vez no vivo en un residencial con piscina, tal vez no tengo un disco grabado ni un canal en YouTube. Tal vez no tengo el mejor estilo de moda ni salgo en revistas. Tal vez aún no he vivido la bendición de llegar a casa y ver a ese chico guapo esperándome todos los días y a pequeñas personitas llamándome mamá. Tal vez no tengo muchas pertenencias, ni fama, ni dinero. Tal vez para muchos desperdicio mi vida, se me escapa la juventud, se me acaban los días… “¡Dios! Pero, ¿qué está haciendo? ¿Por qué no sale y vive? Pobrecita, ¡Qué tontita!”…

Tal vez he llorado bastante. Tal vez he esperado más que otros. Tal vez se me ha quebrado el corazón y no tengo respuestas a mis preguntas. Tal vez he tenido manos llenas y de un día a otro quedaron vacías o me he desesperado por muchos obstáculos o el camino no ha sido como lo imaginé. Tal vez el dolor me quebró los huesos del alma y quedaron cicatrices que no todos entienden y por eso me gritan: “¿¡Para dónde vas!? ¡Escoge otro camino! ¡Eso no es vivir!”

Tal vez no tengo todo pero sí tengo lo que me hace vivir: un cuarto donde le puedo hablar y nadie nos ve, donde he llorado y me ha consolado, donde hemos escrito sueños, aventuras y promesas, donde lo escuché por primera vez, donde me abrazó, donde me despertó mientras dormía para sacarme una sonrisa. Tengo una voz que me acompaña noche y día y me cuenta secretos, me da estrategias y me indica por dónde ir, aunque a veces no quiera pasar por ahí. Tengo la poesía más romántica, sabia y profunda impregnada en 66 libros que otros amigos escribieron. Tengo algunas canciones que le canto y que le gusta oír. Tengo un corazón que me explota cada vez que se acerca porque es como si intentara contener el cielo y la tierra y más allá, porque Él va más allá. Eso es lo que tengo…

Tal vez no tengo lo que el mundo ofrece, pero sí tengo lo que Él me regaló. Llegar ahí me ha costado la vida, los sueños, lágrimas y mucho dolor. Sin embargo, tenerlo a Él me prepara para el último día de mi vida decir: “Todo lo viví”. Para muchos será extraño, religioso o fanático. Para mí habrá sido mi vida, para lo que nací. Me llamó a esto… y le dije que sí…

¿A qué te llamó Él?…

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de Lizzy Rojas